El periodo que va desde finales del cuarto hasta principios del tercer milenio antes de Cristo se conoce como Neolítico Reciente o Cultura de Almería, nombre que abarca a una veintena de poblados de esa época conocidos en la provincia y que surgen como resultado de un cambio en el modo de vida de los grupos humanos que paulatinamente van abandonando las cuevas cambiándolas por poblados levantados en zonas llanas y depresiones. Ciavieja, Terrera Ventura y los existentes en los valles de los ríos Antas, Aguas y Almanzora, son algunos de ellos.
Estos pequeños poblados basan su economía en la agricultura, sobre todo de cereales y el pastoreo, con rebaños de ovejas, cabras y cerdos, aunque la caza sigue teniendo un papel importante en esta economía.
Están formados por cabañas ovales o circulares, con un zócalo más o menos alto de mampostería y cubiertas con ramas y barro y están equipados con defensas y silos para almacenamiento de comestibles ya que su idea es permanecer en ellos indefinidamente.
La cerámica va a ocupar un puesto importante en este periodo, pues va a ser más utilizada en las tareas domésticas, sobre todo en la conservación de alimentos y resguardo ante depredadores, así como para la elaboración y consumo de estos.
Estos poblados se levantan cerca de los ríos, próximos a tierras fértiles sobre cerros amesetados desde donde poder controlar los campos de cultivo. El Poblado del Cerro de la Chinchilla en Rioja es uno de estos poblados y se encuentra ubicado en las estribaciones sur de la Sierra de Alhamilla, en un cerro amesetado, alargado en dirección nordeste-suroeste, entre las ramblas Campana y del Rey.
La extensión del poblado y su necrópolis abarcarían unas 3 Ha.
Durante los trabajos de allanamiento para la construcción de los colegios aparecieron alrededor de unos cien fondos de cabaña, datados en distintos periodos en un espacio de unos 300-400 años.
Los silos para almacenamiento eran abundantes y junto con las cabañas habitadas en un mismo periodo, se podría deducir que la población, en su máximo apogeo, era importante, posiblemente de unos 300-400 individuos.
La necrópolis, situada al nordeste del poblado y dando vistas a la Rambla Campana, estaba formada por tumbas poligonales construidas con ortostatos de pizarra y arenisca. Estas tumbas eran colectivas, todas las personas unidas por un mismo lazo de parentesco eran enterradas en la misma tumba dentro de esta necrópolis.

La construcción de la autovía acabó con parte del yacimiento y el propio crecimiento del pueblo
terminará por hacerlo desaparecer.
En los años 70, Mariano Sánchez y familia, cedieron al Museo de Almería una colección de objetos hallados en estas tierras y tras verlos y estudiarlos el profesor y catedrático de historia don Manuel Pellicer Catalán y su esposa la también profesora doña Pilar Acosta Martínez, tras hacer público su interés arqueológico, excavaron el lugar durante los años 1975-76.
Lamentablemente, como ocurre con otros yacimientos de esta nuestra Almería, no existe publicación alguna sobre la excavación y solo tenemos algunos testimonios de vecinos del pueblo que trabajaron en ella y sobre todo la de Mariano Sánchez Abad, estudioso del lugar y donante al Museo de Almería de la mayor parte de los materiales del lugar allí depositados y de los que aquí exponemos una muestra.

No hay comentarios:
Publicar un comentario